La epicondilitis medial (llamada también epitrocleitis) es una tendinopatía por sobreuso de los músculos flexores de la muñeca y pronadores del antebrazo, y su consecuente alteración en el epicóndilo medial (prominencia ósea del extremo distal del húmero en la cara interna del codo).

Esta enfermedad es 7 a 10 veces menos frecuente que la epicondilitis lateral, y cómo ésta, es una patología de origen degenerativo que se desencadena por una sobrecarga de los músculos en el epicóndilo medial.

Esto se asocia a actividades repetitivas que requieren flexión de la muñeca y/o pronación del antebrazo, relacionándose clásicamente con deportes como el golf, tenis, bowling, lanzamiento de la jabalina, etc., pero también con actividades laborales como carpintería, plomería, manipuladores de alimentos, entre otros, o tipeo constante.

Afecta a la población general entre 0,4-el 1,9%, siendo más frecuente entre los 40 a 60 años, sin diferencias por sexo.

Manifestaciones clínicas.

La característica principal es el dolor alrededor del epicóndilo medial del codo, que se irradia al antebrazo por la musculatura flexopronadora, y a veces, hacia la porción proximal del brazo. El dolor es de inicio gradual que se intensifica con las actividades diarias, se puede agregar debilidad sobre todo al tomar objetos. A veces, puede asociarse dolor nocturno que puede interferir con el sueño.

Diagnóstico.

Este, al igual, que la epicondilitis lateral, es eminentemente clínico.

Los estudios están orientados a confirmar el diagnóstico y a descartar otras patologías frecuentes que ocasionan dolor en la cara interna del codo, como la neuropatía por atrapamiento del nervio cubital, artrosis o inestabilidad del codo.

Dentro del estudio, se solicitan una radiografía, que en la mayoría de los casos va a estar normal, pero puede mostrar calcificaciones en un estado avanzado de la enfermedad y sirve para descartar artrosis, y una ecografía, que va a mostrar el estado del tendón, la presencia de microrroturas, y además puede ver los otros tejidos blandos alrededor del codo, como los nervios.

Se puede solicitar además una Resonancia nuclear magnética, una tomografía computada, exámenes de sangre o una electromiografía, todo esto para el diagnóstico diferencial, descartar artritis, lesiones ligamentarias, atrapamientos nerviosos, etc.

Tratamiento.

El tratamiento es igual que la epicondilitis lateral, principalmente médico (no quirúrgico) mostrando mejoría en habitualmente 85-90% de los casos, que siendo precoz, permite volver a las actividades normales sin restricción. Hay que tener en cuenta, que la epicondilitis suele desaparecer entre los 12-18 meses de evolución de la enfermedad en forma espontánea, sin hacer ningún tipo de tratamiento.

Este consiste en medidas para aliviar el dolor e inflamación, se indica el uso de un brace (brazalete) durante las actividades para el alivio del dolor.

Además se indica fisio y kinesioterapia.

Pero nada de esto funcionará si no se realiza el apropiado reposo, es decir, identificar y suspender la actividad repetitiva que está provocando esta enfermedad, modificando las actividades de la vida diaria o rutina del trabajo que se lleven a cabo, no siendo necesario el reposo absoluto.
Según la evolución de los síntomas, la respuesta al tratamiento y la evaluación médica, se pueden aplicar otros tipos de tratamiento, como infiltraciones, de corticoides o plaquetas, ondas de choque, etc.

El tratamiento quirúrgico se reserva para aquellos casos que no responden a tratamiento médico conservador, esto es al menos 6 meses de tratamiento bien llevado consistente en las medidas mencionadas anteriormente, y con alteraciones estructurales en los exámenes.